"No me quedo sola, me quedo con Jesús" (2 ½ años, a su madre)

"Quiero ser santa y es preciso que haga sacrificios" (6 ½ años, a su madre)

"¿Has pensado en ofrecer tu corazón y tu día? – Claro que sí, lo hago siempre, si no ¿para qué sirvo?" (7 años, a su madre)

"Papa, ¿sabes qué quiero ser cuando sea mayor?" – Sí, lo adivino, quieres ser religiosa. "No, es más fuerte que eso." – Entonces no lo adivino. "Pues... ¡quiero ser santa! Es más fuerte que ser religiosa ¿eh?" (8 ½ años, a su padre)

"Jesús, di pues a Nuestro Padre que lo adoro y que propagaré su Gloria tanto como pueda; di a Nuestra Madre cómo trato de tener su pureza y su bondad, di también al Espíritu Santo que tiene que ayudarme a quererte todavía mas... Gracias y hasta mañana."
"Gracias por haberme dado la fuerza de hacer sacrificios. Tengo tanta necesidad de ellos para darte almas."
"De ahora hasta entonces, voy a rezar y a hacer sacrificios tanto como pueda, por los pecadores, los paganos, los misioneros y los que no pueden ser bautizados." 
"Jesús, haz que reciba a menudo los sacramentos y que participe con más frecuencia en la Sta. Misa, a fin de que la vida de la gracia aumente en mi, y que no me separe nunca de ti, si no, al contrario, que ayude a los demás a acercarse a ti."
"Haz que la bellotita que soy se convierta contigo en una gran encina que produzca otras bellotas ayudadas por esta encina."
"Perdón, mi Dios infinitamente misericordioso, perdón por todos los pecados del mundo.  Intentaré repararlos lo mejor posible siendo misionera y proclamando tu Gloria.  Pero, ayúdame, por favor, a luchar contra el pecado y a vencer al demonio, para que la causa de Dios triunfe en mi."
(Apuntes en un cuaderno – 13 años)

"Soy muy feliz, tengo demasiada felicidad, y desborda. ¿Queréis que os la regale?" (14 ½ años, a sus padres)

"Es curioso, cuando se piensa, la cantidad de motivos de felicidad que se pueden encontrar. ¡La vida no es más que felicidad! Somos los hombres quines hacemos que hayan desdichas. ¡Si todo el mundo pudiera darse cuenta!" (16 años, a sus padres)

"No te desanimes nunca. Es la peor de las tonterías. En cuanto te sientes desfallecer, acude deprisa a la Virgen y a tu ángel custodio y estate segura de que te ayudarán. Son nuestros mejores amigos, ¡y tan poderosos! Después, dales gracias. El remedio es excelente." (16 ½ años, a una amiga)

"La santidad es el Amor de vivir las cosas ordinarias por Dios y para Dios, con su gracia y su fuerza.
Yo siempre había pensado que era la aceptación y no el Amor. Esto cambia todo y es luminoso. De ahí debe venir la alegría de Dios porque, al fin y al cabo, la aceptación es un sentimiento bastante neutro, aunque sea ya más elevado que la resignación.
En el fondo, el Amor es el único sentimiento digno de Dios. No aceptamos un beso de nuestros padres, sino que lo amamos porque viene de nuestros padres.
aceptar es un poco decirse: bueno, me envían esta contrariedad, aceptémosla por la buenas y ofrezcámosla a Dios.
resignarse es decir: ¡qué fastidio de contrariedad! De todas formas, lo único razonable es ofrecérsela a Dios.
convertirla en Amor: Dios tiene la delicadeza de enviarme esta contrariedad para que yo pueda ofrecérsela de todo corazón por su gloria.
Lo que supone ya una gran dosis de santidad el convertir todas las cosas en Amor... (notas en un cuaderno, 1972)

"Quisiera hacer felices a todos cuantos pasan cerca de mí y sembrar la alegría. Santa Teresita esperaba ir al cielo para hacer feliz a la gente. Yo quisiera poderlo hacer ya en la tierra." (1972, a una religiosa)

"Debo testimoniar de Dios con alegría... Las frases bonitas no bastan." (marzo de 1973, a sus padres)

""Sigo viviendo en la paz y en la alegría interior. Quiero a todos y tengo ganas de hacer felices a todos: debe ser esto la alegría de los hijos de Dios... Hace tanto tiempo que la estoy buscando..." (28 de julio de 1974, a sus padres)

"Rezo por ti. Confía plenamente en la Virgen y acostúmbrate a atenerla presente siempre a tu lado; cuánto más te esfuerces en tenerla presente, más se se acercará a ti. Con eso, vivirás ya siempre bajo el brillo de sus serenidad y de su paz. El secreto consiste en creer en ello..." (20 de agosto de 1974, a una amiga)

"Ahora me doy cuenta de que en la vida, todo ha de estar orientado hacia Dios y cuánto más se piensa, tanto menos es necesario esforzarse, tan naturales. (2 de otubre de 1974, a sus padres)

"Además de mis familiaridades con la Virgen, voy descubriendo el amor de Dios, inmenso, sorprendente y tan simple." (4 de otubre de 1974, a una amiga)

"Quisiera volcar en ti esta Fe que me inunda ahora y darte la receta.  Lee la Biblia, comenzando por San Juan, reza el rosario y dedica algunos minutos al día a la oración.  La caridad cristiana consiste en amar a los demás porque Dios los ama.  Esto es lo que, entre otras cosas, me hace rebosar de alegría divina." (10 de octubre de 1974 – a una amiga)

"Me maravillo de la cantidad de Amor de Dios y le admiro por haberme dado tanta gracia a cambio de Nada." (Noviembre de 1974)

"Soy tan feliz que si muriera ahora, creo que iría directamente al cielo ya que el cielo es la alabanza de Dios, y ya estoy en ella" (a su madre pocos días antes de su muerte)

 

 

 
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Mis à jour le: 14-09-07

 

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